3 lecciones de vida del bebé de mi mejor amigo

Cuando pensamos en la palabra «Maestro» tendemos a pensar en educadores, ancianos sabios, expertos, académicos, que transmiten sus conocimientos y experiencia. Hombres y mujeres que han vivido la vida y transmiten sus lecciones a las generaciones más jóvenes.

He llegado a creer, sin embargo, que existe otro tipo de maestro, un maestro del que podemos aprender valiosas lecciones, a pesar de que no enseñan con sus palabras y experiencia, sino sólo con sus acciones.

Curiosamente, este tipo de maestro tiene poca experiencia de la vida, de hecho, no han estado en este planeta en ningún momento – todavía – tenemos tanto que aprender de ellos, independientemente de nuestra edad.

Este blog se inspiró en un profesor así. Este blog se inspiró en la niña de mi mejor amigo, Lexie, que a las 18 semanas de edad, es el más adorable, hermoso, paquete de alegría que puedas conocer! Es gracioso, soy un loco del desarrollo personal y leo incontables blogs y libros, veo todos los videos educativos sobre mi crecimiento personal e invierto continuamente en él, pero un fin de semana en compañía de esta encantadora señorita y siento que he aprendido mucho (y no sobre el cambio de pañales – esto lo he conseguido evitar).

Estas son mis 3 lecciones de vida del bebé de mi mejor amigo…

1. Comunicar cómo te sientes realmente

No es un secreto, los bebés no se detienen. ¡Oh no! Cuando tienen hambre, lloran. Cuando están cansados, lloran. Cuando están felices, sonríen (y si tienes suerte, sueltan una pequeña risita).

Los bebés comunican cómo sus sentimientos, simplemente + sin vacilar.

Nosotros los adultos, bueno, no hacemos un gran trabajo abriéndonos a cómo nos sentimos realmente.

Guardamos nuestros sentimientos para nosotros mismos por miedo a ser juzgados, a molestar a la gente o a ser vistos negativamente por los demás.

Mantener nuestros verdaderos sentimientos embotellados nunca nos sirve, de hecho, es peligroso.

Imagina por un momento, un mundo donde todos hablamos desde el corazón. Donde compartimos abiertamente cómo nos sentimos, ya sea en la cima del mundo o en el punto de ruptura. La buena noticia es que todos podemos jugar nuestro papel en esto. En lugar de decir «Estoy bien», cuando honestamente no lo estamos, comencemos a decir «No me siento muy bien, y me gustaría hablar de ello». Esto requiere coraje, pero es de interés para todos, ya que cuando comunicas tus verdaderos sentimientos a los que te rodean, les abres la puerta para que hagan lo mismo.

2. Vive con la curiosidad

Los bebés tienen una curiosidad insaciable.

Sus ojos escudriñan alrededor, intentando dar sentido a cada nuevo entorno. Están hambrientos de ver el mundo, no sólo a través de sus ojos, sino también de sus oídos, ojos y boca. Viendo a la hija de mi mejor amiga, me sorprendió lo curiosa que era durante sus horas de vigilia.

Lamentablemente, muchos de nosotros perdemos el apetito de explorar el mundo cuando terminamos nuestra educación formal.

Nos atenemos a lo que sabemos, conduciendo al trabajo de la misma manera, comiendo los mismos alimentos, viendo los mismos tipos de películas en el cine. Nunca olvides esto… Hay todo un mundo ahí fuera para explorar. ¡Nuevos lugares para ser vistos! ¡Comida para ser devorada!

¿De qué tenías curiosidad cuando eras niño? ¿Cuál era tu pasión? Nunca es demasiado tarde para volver a encender tu chispa de curiosidad.

¿Por qué no intentar algo diferente? ¡Haga más preguntas! ¿Aprender una nueva habilidad? Nada te detiene.

3. Vivir en el momento presente

¿Lo sabías? Los únicos dos miedos con los que naciste fueron:

1. El miedo a caer. 2. El miedo a los ruidos fuertes.

Cualquier otro miedo que tengas, lo has aprendido. Recogidos a lo largo del camino.

Nuestros miedos nos roban la alegría del momento presente, ya que nos alejan del Ahora y nos llevan al futuro. Nosotros los adultos nos concentramos en nuestras preocupaciones y asuntos, jugando en nuestras cabezas las películas de los peores escenarios. No es de extrañar que nos sintamos estresados!

La mente de un bebé, por otro lado, está clara. Centrada. Presente. No hay miedos que consuman la mente de un bebé. Viven enfocados en el aquí y ahora y en las oportunidades que el momento presenta. Cuando hay una oportunidad de jugar, ¡está tomada! Las oportunidades se notan y se aprovechan. Vivir con más presencia requiere un compromiso (si acaso, estamos desaprendiendo), pero como todas las habilidades, puede convertirse rápidamente en un hábito. Hay muchas maneras de vivir con más presencia. Comienza una práctica de meditación, come alimentos con cuidado, sé consciente de los sonidos que te rodean en la habitación. Empieza ahora mismo.

¡Los profesores realmente vienen en muchas formas!

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