¿Medicar o meditar? El poder científico de la meditación

Si alguna vez ha luchado contra la depresión o el estrés, no está solo. Alrededor de 350 millones de personas en el mundo luchan contra síntomas como la falta de energía; sueño excesivo o muy poco ; problemas para comer, pensar, concentrarse o tomar decisiones; pensamientos suicidas; y sentimientos de inutilidad o culpa. Cuando se acaba la energía y llegan estos síntomas, la depresión puede ser abrumadora.

Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo, y los antidepresivos han sido la opción típica para el mantenimiento. Aunque hay muchas formas efectivas de psicoterapia y medicamentos para la depresión, casi el 80 por ciento de los que se han recuperado eventualmente recaen sin tratamiento continuo. Esto significa que para la mayoría de las personas, la depresión es una preocupación crónica. Se puede mantener a raya por un tiempo, pero finalmente regresa.

La buena noticia es que un antidepresivo funciona bien para aliviar los síntomas. La mala noticia es que estos mismos antidepresivos a menudo tienen efectos secundarios no deseados: náuseas, vómitos, insomnio, somnolencia, aumento de la ansiedad, diarrea, falta de libido, dolores de cabeza y fluctuaciones de peso son solo algunas de las reacciones. Estas y otras preocupaciones son la razón principal por la que las personas dejan de tomar el medicamento y, en consecuencia, la razón principal de la recaída.

«La meditación hace que todo el sistema nervioso entre en un campo de coherencia»

(Deepak Chopra)

¿Meditación o medicación?

¿Son buenos los medicamentos para la depresión?¿Qué pasa si me tomo un antidepresivo? ¿Cómo sé si tengo que tomar antidepresivos? ¿Es mejor medicarse o meditar?

Tener la tristeza en ocasiones no significa que esté clínicamente deprimido, pero cuando los síntomas duran dos semanas o más, cumple con los criterios para una depresión mayor. Los investigadores ahora están explorando alternativas a los medicamentos antidepresivos con el objetivo de brindar a las personas herramientas para prevenir las recaídas. Una de las áreas más prometedoras para tratar eficazmente la depresión se centra en la antigua práctica de la meditación.

Conocida por sus beneficios físicos y mentales, la meditación se ha convertido en un lugar común en el mundo occidental durante los últimos 50 años. Los investigadores han descubierto que la terapia cognitiva basada en la atención plena (MBCT, por sus siglas en inglés), una combinación de una antigua práctica de meditación budista y terapia cognitiva conductual (TCC), es tan efectiva como los medicamentos para prevenir la recaída de la depresión.

Si sigues leyendo este artículo, indagaré con más detalle e intentaré compartir contigo de manera científica, la respuesta a ¿qué debo hacer, meditar o medicarme?.

¿Qué aprenderás en este artículo?​

De la medicación a la meditación

Como diría Shakespeare, ¿meditar o medicar? eh ahí la cuestión, todas las respuestas en bases a la psicología científica, para que te ayuden a guitarte en los procesos de depresión y otras enfermedades y tengas una visión de que los medicamentos no son la única solución ante una enfermedad mental. 

Esta vez no te queremos adelantar nada, disfruta del artículo y descubre que es lo más beneficioso para tí ante diferentes enfermedades mentales, si medicarte o meditar.  

¿Medicarse o meditar? El poder científico de la meditación

Las personas tratamos de cuidar e invertir tiempo en nuestro bienestar a nivel, personal, social, laboral o pareja, lo que nos lleva a una mejora de nuestra autoestima, del estado de ánimo general y por extensión nuestra relación con los demás. Algunas optan por el cuidado de su cuerpo practicando actividades físico-deportivas, otros lo hacen a través de una alimentación cuidada o incluso través de tratamientos estéticos con mayor o menor influencia por presión social. Unos estilos de vida saludables cada vez más interiorizados entre los diferentes sectores de población en España (Gutiérrez-Fisac, Suárez, Neira y Regidor, 2013). Por otra parte, el cuido interno, no visible, a nivel mental, ¿le damos la misma preponderancia a la calidad de nuestra “psique” como damos a nuestro cuerpo? Aunque parece obvio que sí por la interrelación cuerpo-mente, no lo parece tanto a tenor de algunas fuentes. 

El aumento continuado de trastornos mentales relacionados con la depresión y ansiedad en la década de los ochenta y noventa no ha hecho más que que aumentar y con la llegada del nuevo milenio se acentuó en la primera década del mismo coincidiendo entre otras causas por la crisis económica y social sufrida a nivel global en todo el mundo con menor o mayor virulencia. Entre los países europeos que más azotó la crisis económica destacó España y tuvo una marcada correlación con el aumento de diferentes trastornos sobre la salud mental de la población como la ansiedad, estados de ánimo depresivos, trastornos somatomorfos o relacionado con el alcohol (Gili, Roca, Basu, McKee, and Stuckler, 2012). 

En una sociedad en el que auge progresivo de las enfermedades y trastornos mentales tienen tanta repercusión e incidencia se hace más que necesaria la aportación de diferentes disciplinas de la salud incluida la Psicología en sus diferentes orientaciones y técnicas avaladas científicamente. Así, nos ayuda a evaluar y diagnosticar esta problemática y a intervenir por ejemplo a través de la Terapia Cognitivo-Conductual la cual tiene mayor grado de eficacia y eficiencia que los fármacos en la ansiedad y depresión (Colegio Oficial de la Psicología de España, 2012) o Terapias de Tercera Generación como la Terapia de Aceptación y Compromiso o la basada en Mindfulness cuyos beneficios nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud mental a través de la meditación y atención plena y en definitiva a conectar con nuestro cuerpo y con nuestros sentidos (Kabat-Zinn, 2013).

De este modo, las diferentes técnicas de relajación y meditación pueden complementar y mejorar las citadas terapias o ser una herramienta propia para mejorar nuestro rendimiento y bienestar en general, en función de la problemática a tratar. Entre los beneficios de la meditación se pueden destacar (AsapScience, 2015)

➔ Bienestar mental, físico y emocional.

➔ Incremento de la actividad de las regiones cerebrales que están relacionadas y producen una disminución de la ansiedad y depresión.

➔ Mayor tolerancia al dolor.

➔ Desarrollar mayor empatía con las personas que interaccionamos.

➔ Mejorará la memoria, la atención, el aprendizaje, la regulación emocional, la planificación de objetivos y metas o la tolerancia al estrés. 

➔ Tendremos niveles más altos de ondas Alfa que reducen la negatividad, tensión, tristeza y enfado.

➔ Cambia la forma y tamaño de nuestro cerebro. Aumenta la materia gris del cerebro después de ocho semanas de meditación.

➔ Aprenderás a respirar mejor y de manera más eficiente el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono.

➔ Enfermarás menos ya que producirás mayor número de anticuerpos.

➔ Cambios en tu ADN y cromosomas. Incluso ayuda a enfermos de cáncer incrementando la longitud de sus telómeros. 

 

¿Meditar o medicar? El poder cientifico de la meditación

Además, a través de escáneres, resonancia magnética funcional y otras técnicas no invasivas podemos también encontrar de manera más específica los beneficios en las diferentes estructuras del cerebro (Newberg, 2014): 

Lóbulo frontal: Se crea un estado activo positivo y disminuye la ansiedad y la cólera. Aumentan los niveles de GABA, un neurotransmisor que implica menor distracción por los estímulos exteriores lo que amplifica la concentración. 

Hipotálamo: Reduce la frecuencia cardíaca y respiratoria a parte de la tensión arterial. Aumenta la producción de serotonina, un neurotransmisor cuyo déficit está asociado a la depresión. 

Lóbulo parietal: Pérdida de la sensación de unicidad y del espacio-tiempo. 

Sistema límbico: Aumenta la receptividad emocional y la visualización de imágenes. Estimula la producción de endorfinas, drogas producidas por el organismo y con ellas se reduce el miedo, se produce sensación de felicidad y euforia. 

Ondas cerebrales: La práctica de la meditación aumenta las ondas cerebrales como las ondas Theta que en condiciones normales sólo se alcanzan antes de dormir.  

Diferentes corrientes filosóficas y religiosas de tradición oriental como el Budismo fomentan entre sus prácticas la meditación como una búsqueda para lograr la felicidad plena y trabajar la compasión con los demás. 

Como dice la cita latina de Juvenal: «Anima sana in corpore sano». Con asesoramiento de profesionales en el caso que queramos un conocimiento y práctica más profunda o a través de meditaciones más básicas, cualquier momento es oportuno para valorar y mejorar nuestro autoconocimiento, ser más consciente de la realidad y gestión de nuestras emociones, de nosotros depende ser felices

De nosotros depende: medicar o meditar. Elección libre, consciente y plena.

Rerefencias bibliográficas

    AsapScience. The Scientific Power of Meditation (2015); Recuperado el 2 de enero de 2020 de www.youtube.com/watch?v=Aw71zanwMnY 

    Consejo General de la Psicología de España (2012); La Terapia Cognitivo-Conductual es más eficaz y eficiente que los fármacos para el tratamiento de la ansiedad y depresión. Infocop. Recuperado el 2 de enero de 2020 de http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3854 

    Gili, M., Roca, M., Basu, S., McKee, M. and Stuckler, D. (2012); «The mental health risks of economic crisis in Spain: evidence from primary centres. 2006 and 2010». The European Journal of Public Health Advance Access. Published by Oxford University 

    Gutiérrez-Fisac, J.L., Suárez, M., Neira, M. y Regidor E. (2013); Esperanzas de vida en salud en España 2007-2011. Años de vida saludable en España y sus comunidades autónomas. Madrid. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad 

    Kabat-Zinn, J. (2013); Mindfulness para principiantes. Barcelona. Editorial Kairós 

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