Cómo educar a los hijos de manera empática, para que aprendan a comunicarse bien

Cada día vemos en consulta casos que hacen que desde Psicología del Triunfo hayamos decidido escribir este artículo que desvela los enigmas que a todos los que tenéis niños cerca os preocupa: ¿Cómo ayudar a los niños con las habilidades sociales? ¿Cómo educar a los hijos? Como psicólogos y como padres, Miguel y yo hemos querido daros en este artículo las claves necesarias a tener en cuenta para saber qué hacer, qué no hacer, y cómo hacerlo. Porque los niños no traen libro de instrucciones, y ayudarles a ser adultos felices es parte de lo que podemos hacer por ellos. Saber cómo educar a los hijos, es la clave del éxito.

Cuando acabes de leer este artículo te sorprenderás de lo fácil que es conseguirlo, y de lo sencillo que es ser feliz con ellos. Lo fácil que es educarles.

¿Te atreves a hacerlo?

Como educar a los hijos. Como hablarles

«Un niño puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.»

(Paulo Coelho)

Cómo educar a los hijos

Este artículo es todo cuanto necesitas para saber cómo ayudar a los niños a socializar, porque saber lo importante que es. Como madre, como padre, como tí@, como profe… hay algo que te preocupa, y es el cómo ayudas a los niños con las habilidades sociales, y cómo educar a los hijos. Estas tres preguntas son los pilares de los niños cuando se piensa en ellos como personitas que vienen a un mundo con más gente, y este artículo te va a dar las claves para saber cómo hacerlo. 

Cómo educar a los hijos

Porque en Psicología del Triunfo sabemos que las claves generales de las habilidades sociales, también para los más pequeños, están a tu alcance y podemos ofrecértelas en este artículo. 

Los niños de hoy son los adultos de mañana, y es muy fácil hacer bien las cosas, sólo hay que querer hacerlo y tener los consejeros adecuados.

Y merece la pena dedicar unos minutos a leer este artículo, donde desde Psicología del Triunfo te daremos masticadas mil ideas, y mil artículos y estudios de rigor científico, para darte la esencia… 

Por fin tendrás el resumen, en 2000 palabras… sólo las claves concretas, para saber cómo ayudar a los niños a socializar, con las habilidades sociales, y tener la llave para saber cómo educar a los hijos.

¿Te atreves a aprender cómo ayudar a los niños a socializar, cómo ayudar a los niños con las habilidades sociales, y cómo educar a los hijos?

¡Adelante! Comenzamos…

 Cómo ayudas a los niños con las habilidades sociales, y Cómo educar a los hijos

Porque el éxito comienza en la voluntad, y si piensas que estás vencido, lo estás, y si piensas que no te atreves, no lo harás.

Los niños, al igual que los adultos, alcanzan su éxito y se entrenan para lograrlo, y en ese aprender a lograrlo, podemos hacer mucho los adultos. 

Atrévete a empezar, y descubrir cómo educar a los hijos.

En Psicología del Triunfo nos tomamos muy en serio lo importante: nuestros niños. Aquí tienes las claves para saber cómo educar a los hijos, enseñándoles a ser más felices.

¿Quieres saber las cinco claves? 

  1. Cómo hablamos a los niños: fíjate en qué les dices y en cómo se lo dices.

  2. Más jugar. Más abrazos: hazles sentir que estás ahí para ellos.

  3. No pagar tus frustraciones con el niño

  4. Haz crecer su autoestima.

  5. Enseñarles lo que realmente importa: ser felices.

Cuando llegues aquí, tendrás las claves para que los niños que tienes cerca crezcan por dentro y sean los adultos sanos que se merecen ser.

Sanos en cuerpo y alma.

Con una felicidad por delante para disfrutar y compartir, gracias también a ti…  ¡No dejarás de leer este artículo hasta el final!

La voluntad

El éxito comienza en la voluntad, y este texto de Rudyard Kipling, es un buen ejemplo de ello:

Si piensas que estás vencido, lo estás.

Si piensas que no te atreves, no lo harás.

Si piensas que te gustaría ganar, pero no puedes, no lo lograrás.

Si piensas que perderás, y has perdido.

Los niños, al igual que los adultos, alcanzan su éxito y se entrenan para lograrlo, y en ese aprender a lograrlo, podemos hacer mucho los adultos.

Si nuestro objetivo es ayudarles, una de las preguntas que deberíamos hacernos a diario es:

¿Cuántas frases positivas te has dicho tú hoy?

¿Cuántas le has dicho al niño o a la niña hoy?

¿Cuántas se ha dicho a sí [email protected]?

¡Es una pregunta súper potente!!!! Porque da idea de cómo te cuidas a ti [email protected], y cómo ves que se cuida la otra persona: [email protected] o niñ@. Si se dice cosas lindas, se empodera, se dice que puede hacerlo, que lo va a lograr, que queda menos, que lo más difícil ya ha pasado, que puede, que esto no es nada con lo que no pueda, que adelante… 

Aquí está la clave sobre cómo educar a los hijos, porque si son las frases que oyes, tanto en ti como en el niño que tienes delante: 

¡¡¡¡ENHORABUENA, ése es el camino!!!

Si por el contrario estás más en la queja constante, en el “no se puede”, en el “jo, es que tengo muy mala suerte y todo me toca a mí”, en el “qué cansancio, no puedo más”, en el “es que tú tienes mucha suerte… si a mí me pasaran esas cosas tan chulas, ¡mi vida sería súper distinta!!!”.

Nada. A una persona que no se le dicen cada día cosas buenas, es difícil que las cosas le vayan bien. Así que a la pregunta de cómo educar a los hijos, la primera cosa que tendrás que tener en cuenta es el tipo de conversación quieres que tenga el niño o la niña consigo mismo. Si quieres que pueda con todo: fomenta que lo que salga de su boca SIEMPRE, sean frases positivas. Y conseguirás así que el niño sea su mejor amigo (un auto – amigo).

Sin duda, los niños y los adultos nos estamos oyendo continuamente. Oímos todo lo que nos decimos, y por eso es súper importante que controlemos todo lo que sale de nuestra boca, porque es lo que oye nuestro cerebro, y lo que nos terminamos creyendo.

Si sonreímos: nuestro cerebro se cree que estamos felices. Lo estemos o no.

Si nos decimos en voz alta que podemos: nuestro cerebro y cada célula de nuestro cuerpo se creerá que podemos, y empezaremos a intentar aquello que ya nos creemos que podemos hacer. 

¿Y los niños? Pues igual, si quieres saber cómo educar a los hijos, empecemos por hacerles creer que pueden hacer las cosas, porque ése es el primer paso para que puedan hacerlas.

¿Cómo educar a los hijos?

Como adulta o adulto, ya has comprobado que en la vida es súper importante tener un buen equilibrio en todo, para estar bien. Pero es fundamental que el cuerpo, la mente y las emociones, vayan de la mano. Porque si no es así, sabes que es un desastre cualquier cosa que hagas, porque o te sientes mal, o la cabeza parece que te estalla, o se te cierra el estómago y no hay forma.

Es básico tener un equilibrio entre CUERPO – MENTE – EMOCIONES

Así que como [email protected] ya sabes que ese equilibrio tiene que estar, si quieres estar bien. Pero, ¿y qué pasa con los niños? ¿Sabes cómo educar a los hijos? 

Porque ellos aún no saben lo del equilibrio ni nada de eso, podemos darte las claves para saber un poco más de cómo educar a los hijos. Empecemos por fijarnos en cómo les hablamos… 

1. Cómo hablamos a los niños.

Es importantísimo no olvidar que los niños son niños, no adultos. Por eso, hay que tener mucho cuidado con lo que les decimos, y con cómo les hablamos, en el camino para mejorar cómo educar a tu hijo. No son adultos. Son sólo niños, que no siempre entienden qué les estamos diciendo. Y además están formándose su idea del mundo, y lo que les digamos les condiciona, y puede limitarles en el pensamiento.

Si llego a casa cansada después de trabajar, y mi hija me pregunta al entrar por la puerta: “Mami, ¿me quieres?”, y yo la digo “Por supuesto”, se quedará fría porque no entiende qué es un “por supuesto”. Ella esperaba un abrazo grande y caluroso de mamá, y un “Sí, amor de mamá”.

¿Ves qué fácil lo que esperaba mi hija, y lo complicado de entender de un “Por supuesto”, para una niña pequeña? Esta es una clave para saber cómo educar a tu hijo.

Aunque entiendan las palabras, no llegan a entender qué quiere decir realmente, porque esperan el abrazo de estar en casa, y sólo palabras es poco para ellos en ese momento. Cómo educar a tu hijo, pasa por ver cómo les hablamos.

El otro tema que te comentaba antes, es cómo las palabras pueden ser limitantes para los niños. Si al niño le dices que no puede hacer algo, directamente dejará de intentarlo. Pero en cambio, si le dices que puede hacer todo aquello que se proponga en la vida, realmente creerá que puede y lo intentará hasta conseguirlo.

Ahí comienzan las claves para saber cómo educar a los hijos.

Uno de mis hijos cuando era pequeño, muy motivado por mami desde siempre, me dijo muy serio: “Mamá, ya sé lo que quiero ser de mayor: chino y presidente de los Estados Unidos”. El tío es un figura, porque si ser chino era misión imposible, lo segundo… Pero oye, si Michael Jackson se volvió blanco, mi hijo a lo mejor llega a hacerse chino y presidente. ¡Yo no pienso quitarle la idea!

¿Quieres tener frases motivadoras para decir a los niños? Usa éstas que te damos en Psicología del Triunfo, te ayudarán a mejorar cómo educar a los hijos:

“Tú puedes, cariño”

“Síguelo intentando, que lo vas a conseguir”

“Confío en ti”.

“Sé que vas a lograrlo”.

“Qué [email protected] estoy de ti”.

“Puedes lograr lo que te propongas”

“Por muy gorda que la líes, te quiero todos los días”. 

“Te entiendo perfectamente, mi vida”.

¿Ves qué fácil es hablarles en un idioma que entiendan?

Ah!, otra cosa fundamental: nada de eres tonto. Como mucho, puedes decirle algo que se refiera a cómo se ha comportado, no a cómo es. Ejemplo: mira la diferencia en cómo te hace sentir cada una de las frases:

  • Eres un niño malo y horrible. Te voy a dejar sin televisión para siempre, hasta que seas muy viejo, porque eres mal niño.
  • Te estás portando un poco mal esta tarde. Cuéntame tu día, que me parece que algo no ha ido bien hoy…

En el primer caso, se está diciendo que el niño es malo, horrible, un infierno insoportable. El niño puede tener un día complicado, pero de ahí a ser malo… Pero en el momento que se lo decimos, le estamos condenando a ser un niño malo. Le estamos generando una creencia limitante: soy malo, y tendrá que comportarse en consecuencia, porque ahora ya es malo.

En el segundo, el niño hoy en concreto está portándose mal. Sólo es hoy, algo puntual que el niño (que no es malo), puede olvidar mañana porque sabe que es bueno y hoy sólo estaba chinchando. Es la diferencia entre el SER y el ESTAR. 

¿Soy malo o estoy portándome mal hoy?

Un mal día tenemos todos. Ellos también los tienen. Porque si piensas que tus problemas son graves, trata de recordar cuando tenías 5 años y tu muy mejor amigo dejaba de ajuntarte. O perdías al balón prisionero. Quizás te enfadabas con alguno de los amigos… Eso sí eran problemas. Mucho más importantes que los de ahora del trabajo.

La intensidad de aquellos problemas era lo peor del mundo… Pues ahora trata de pensar qué pasa cuando ese niño o esa niña, después de un día horrible llegan a casa. ¡Tus problemas del trabajo no son nada en comparación con el suyo!!!! ¿Y se porta peor hoy? Pues claro que se porta peor, porque ha tenido un día horrible. Ése es el día en el que no vale el “eres malo” o “no se puede contigo, que mala eres”. Como mucho es el día del “hoy te estás portando peor que otros días”, y lo ideal sería que después de tranquilizarle, te sentaras un rato a su lado y le preguntaras:

¿Qué tal el día? 

¿Sabes que te quiero mucho?

2. Más jugar. Más abrazos.

Y no olvidemos algo súper importante: ahora los niños pasan muchas horas fuera de casa con extraños, y necesitan más que nunca, sentir “un ancla” en su vida. Más abrazos. Y más tiempo de calidad compartido con ellos. Porque no pueden ni deben perder los referentes. 

Antes cuando llegábamos a casa, siempre estaba alguien allí. O mamá, o la abuela, o esa vecina que nos recogía del cole, o la mujer que nos echaba una mano en casa y que lleva tanto tiempo, que era ¡de la familia casi! Siempre alguien conocido que ponía ese “ancla” en casa, y nos daba un punto de referencia en esos niños que éramos, y nos estábamos construyendo sobre una buena base.

Los niños ahora están muy centrados en aprender a hacer cosas, más que: en sentir, en jugar como niños, y en divertirse como toca por edad. Y todo esto no es porque ellos lo estén pidiendo, sino porque el cole acaba pronto y los trabajos tarde, y hay una diferencia de horarios que obliga a meter a los niños en actividades extraescolares eternas, y niños desubicados. 

También hay padres que quieren que sus hijos sepan mil cosas, y les apuntan a mil actividades después del cole, no porque necesiten completar horario, sino porque quieren que sus hijos aprendan más cosas después del cole.

…Y ahí tiene todo el sentido del mundo que te preguntes: ¿cómo ayudas a los niños con las habilidades sociales?, y ¿cómo educar a los hijos?

Como educar a los hijos

3. No pagues tus frustraciones con el niño o la niña

Tenías unas ilusiones. Unas metas. Unos sueños…, y han pasado los años y no estás donde pensabas. Y lo peor es que el tiempo sigue pasando, y las cosas no mejoran.

Puede que no hayas tenido los hijos que soñabas. 

Quizás los has tenido, y no son lo que pensabas. 

Puede que no hayas encontrado pareja. 

Quizás sí la encontrases, y que sigas con la misma desde hace siglos…, y no te separes por los hijos o por dinero o por el qué dirán.

Puede que no tengas trabajo, o que el trabajo que tengas no sea lo que quieres.

A lo mejor lo tienes todo para ser feliz y no tengas ganas de levantarte por la mañana.

Puede pasar que tu vida no sea como imaginaste, y tengas tus frustraciones por todo aquello que no ha pasado, y tú tenías la expectativa de que pasara. Pero si esas ilusiones que no han sido, las repercutes hacia los niños como algo negativo, estarás condicionando su forma de ver la vida, y haciéndoles formar parte de una historia que no les corresponde. 

De una historia que no es SU HISTORIA.

Es importante mencionar en este punto el tema de las CONSTELACIONES, tan comentado en foros de psicología. Aunque este artículo no trate ello, sí es importante entender que cada uno de nosotros formamos parte de sistemas sociales y familiares, y no somos personas aisladas. Por ello, es importante entender también desde la psicología que lo que hacemos y decimos, afecta nuestro “pequeño – gran” mundo, ése con el que nos relacionamos cada día y que, del mismo modo, cada uno de nosotros también estamos afectados de las personas que nos rodean y de todo el conocimiento que se transmite de generación en generación, no siempre de forma consciente.

Cuando transmitimos a los niños nuestras frustraciones, estamos perpetuando de algún modo actitudes, transmitiéndolas hacia los más pequeños. De ese modo, es complicado romper con pensamientos limitantes, por ejemplo, que sin darnos cuenta les estaremos pasando a los niños.

Desde Psicología del Triunfo queremos que hagas una reflexión antes de volver a hablar con los niños que tengas cercas. Tus hijos. Tus sobris. Tus alumnos. Tus nietos. 

Adelante con la reflexión…

  • ¿Mi forma de pensar es positiva?
  • ¿Cuántos pensamientos buenos me he dicho hoy?
  • ¿Me siento bien conmigo?
  • Como pienso, ¿me ayuda a ser feliz?
  • ¿Le doy muchas vueltas a lo malo?
  • ¿Mi futuro lo veo negro o positivo?

Estas preguntas, aunque puedan parecer súper inocentes, llevan detrás un trasfondo importante que en Psicología del Triunfo queremos desvelarte.

Cada una de ellas está estudiada para que, si las analizas detenidamente, puedan darte las pautas de cómo empezar a pensar distinto. Porque las palabras que nos decimos, van asociadas a pensamientos, así que las palabras son lo primero que debemos cambiar cuando deseamos empezar a cambiar la actitud de vida que tenemos.

Fácil: 

  1. Cambio lo que me digo
  2. Cambia cómo pienso
  3. Cambia mi actitud de vida

Si a un niño que está gateando aún, le digo que puede andar como un niño mayor, empezará a pensar que sí puede. Si siente que puede hacerlo, es probable que no intente, y seguro que termina consiguiéndolo.

¿Y si le digo que no puede andar? Entonces es probable que no se atreva a intentar andar. Por si se lastima. Por si no lo consigue. Y no lo conseguirá siquiera, porque no lo habrá intentado.

4. Haz crecer su autoestima.

La batalla de la vida no siempre la gana el hombre más fuerte, o el más ligero, porque tarde o temprano,

el hombre que gana, es aquel que cree poder hacerlo.

Rudyard Kipling

Esta gran frase viene a recordarnos que tenemos que recordar a los niños que sí pueden hacer aquello que se propongan. Hay que motivarles para que crean que pueden hacerlo, porque sólo así estarán motivados para intentarlo.

Porque somos los únicos dueños de nuestros pensamientos, pero los niños todavía son muy manipulables y se ven influidos en su forma de pensar.

Con nuestra actitud vamos cambiando cada uno de nuestros pensamientos, y los niños son testigos de ese cambio. Porque se enseña más con lo que les enseñamos que hacemos, que con lo que les contamos que hay que hacer.

Si me ven que fumo, ¿cómo puedo decirles después que fumar es malo?

Si me ven gritar y perder los nervios, ¿cómo puedo decirles que estén tranquilos?

Si no lucho por lo que quiero y me rindo, ¿cómo puedo decirles que luchen ellos?

Si queremos que los niños tengan una buena autoestima, es importante que nosotros también la tengamos. ¿Cómo se consigue esto? Sabiendo que tú eres una persona valiosa. Y lo eres. Si te miras y te gusta lo que ves, te querrás y te valorarás más. 

Si ves que te cuesta recordar cuánto vales, y que trabajar la autoestima puede venirte bien en este momento, contacta con nosotros y verás cómo mejoras.

Y cuando los niños, que son mucho más intuitivos que nosotros, nos tengan cerca, sabrás que valemos y que cuando les decimos que ellos pueden: es verdad.

Como educar a los hijos. Socializar y educar a los hijos

5. Enseñarles lo que realmente importa: ser felices

Sí: ser feliz. Si le preguntas a mi pareja qué plan tiene para el finde, te responderá sin pestañear: “Ser feliz”. Suena divertido aunque no da pistas de qué piensa hacer para conseguirlo, pero la intención es clara. Ser feliz.

Efectivamente, ¿qué hay más importante que ser feliz?

En artículos científicos se ha analizado ese concepto de la felicidad, como algo que sí puede definirse en el caso de los niños, y desde Psicología del Triunfo nos gustaría destacar la idea de que la felicidad, está centrada en el presente y es una emoción positiva y difícil de conseguir. 

Pues si lo piensas, en el cole no se les enseña que ser felices es importante, ni se les da pistas de cómo conseguirlo. Así que, si en el colegio no se les habla de ello, y tampoco se les enseña en casa, ¿quién se lo va a contar?

De pequeños es fácil porque los niños sencillamente viven el momento y disfrutan sin más. Pero con el tiempo, olvidarán el juego y “el ahora” para empezar a proyectarse y a dejar de disfrutar tanto el presente. 

Para cuando se les olvide jugar, no pensar y ser sencillamente felices, es para cuando los mayores, los padres, las madres, los tíos y tías, los profes, los abuelos y abuelas… todos los que estamos alrededor de la vida de los pequeños, tenemos que recordarles lo que realmente importa: 

ser felices.

Como educar a los hijos, ser felices. socializar

Conclusión

Vamos a repasar todo lo que has aprendido en este artículo.

En primer lugar, has aprendido que los niños, al igual que los adultos, se entrenan para alcanzan su éxito, y ahí podemos ayudarles mucho. ¿Cómo? Con lo que les decimos, y con cómo nos comportamos delante de ellos.

Hemos visto que los niños, al igual que nosotros, se está escuchando todo el tiempo y también te está escuchando a ti cuando le hablar. Por eso, hay que decirle que puede hacer las cosas, porque así será más fácil que lo intente.

¿Cuántas frases positivas se ha dicho el niño hoy?

 

Después hemos visto el poder de las palabras. Las que decimos. Las que se dice el niño. Porque todo eso influye mucho que cómo se piensa, en cómo se siente, y en cómo se actúa después. 

Luego has visto cómo ayudar a los niños con las habilidades sociales, con cinco pautas:

  1. Cómo hablamos a los niños. Porque es importante cuidarlo, y decirles frases motivadoras, como: “Tú puedes, cariño”, “Síguelo intentando, que lo vas a conseguir”, “Confío en ti”…

  2. Más jugar. Más abrazos. Porque la piel y los abrazos son el ancla de su vida cuando son pequeños, y un abrazo tiene un poder maravilloso en ellos.

  3. No pagar tus frustraciones con el niño. Porque aunque mi día haya sido como la caca del WhatsApp, pagarlo con los niños no es el camino. Párate y respira antes de pagarlo con nadie, ¡ni contigo siquiera!

  4. Haz crecer su autoestima. Porque cuanto más crea que valga, más vale. Es sencillo.

  5. Enseñarles lo que realmente importa: ser felices. Lo que realmente importa…

 

Ahora tienes las claves para que los niños que tienes cerca crezcan por dentro y sean los adultos sanos que se merecen ser. Sanos en cuerpo y alma. Con una felicidad por delante para disfrutar y compartir, gracias también a ti… 

Aquí os dejamos un vídeo de Santandreu, un referente en el mundo de la psicología, por haber acercado a todos.

Disfrutadlo hasta el final!

¡Adelante! Que la psicología del triunfo te acompañe…

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